Retroalimentación

Última actualización: 2026-01-08 | Mejora esta página

Tiempo estimado: 12 minutos

Hoja de ruta

Preguntas

  • ¿Por qué es clave recibir y dar retroalimentación al enseñar?

  • ¿Cómo podemos desarrollar una cultura de revisión entre pares?

  • ¿Qué podemos aprender de otras tradiciones educativas sobre la crítica docente?

Objetivos

  • Entender la importancia de la crítica constructiva para la mejora docente.

  • Reflexionar sobre el valor del feedback como herramienta profesional.

  • Explorar prácticas culturales como el jugyokenkyu para el desarrollo docente colaborativo.

Retroalimentación (feedback)


La Enseñanza como Actuación (y como práctica deliberada)

Cuando enseñamos, nos convertimos en actrices y actores. No en el sentido de “fingir”, sino en el de comunicar de manera intencional: atraer la atención, generar interés y sostenerlo el tiempo suficiente como para que algo significativo ocurra. Si no logramos eso, el aprendizaje difícilmente suceda; en ese caso, la audiencia podría aprender lo mismo (o más) leyendo un libro o viendo un video por su cuenta.

La enseñanza, entonces, no es solo dominio del contenido, sino una habilidad compleja que combina comunicación, diseño de experiencias y toma de decisiones en tiempo real.

Y aquí tenemos dos muy buenas noticias.

👉 No se nace siendo buen docente. Enseñar es una habilidad que se aprende, se practica y se mejora con el tiempo. Nadie empieza sabiendo.

Un estudio clásico sobre el sistema japonés de formación docente (jugyō kenkyū o lesson study) muestra una diferencia clave con muchos sistemas occidentales. En Japón, quienes enseñan se reúnen todas las semanas para discutir cómo enseñan, analizar clases reales y pensar mejoras. En cambio, en muchos otros países esas instancias suelen ocurrir, con suerte, una vez al año. Además, lo que pasa en el aula queda en el aula, no es una práctica frecuente que se observen clases entre colegas, ni que se compartan los materiales o las decisiones pedagógicas. Muchas veces sucede que cada docente “reinventa la rueda” en soledad.

👉 No tenemos que descubrir cómo enseñar desde cero. Existe mucha evidencia sobre qué prácticas favorecen el aprendizaje y cuáles no. Parte de ese conocimiento es justamente lo que estamos trabajando en este curso.

La pregunta entonces es cómo hacemos para mejorar, en la práctica, nuestra manera de enseñar.

Un ciclo de retroalimentación para mejorar la enseñanza

Una forma efectiva de hacerlo es pensar la mejora docente como un ciclo de retroalimentación, con tres pasos que se refuerzan entre sí.

  1. Conseguí a alguien que te dé una devolución

El primer paso es no enseñar en aislamiento. Necesitamos que otra persona observe, escuche o revise lo que hacemos y nos dé su mirada. Esa devolución es más útil cuando es concreta y situada.

Por ejemplo:

“Estuvo muy bueno cómo usaste el ejemplo x para explicar y. Tal vez, para explicar z, podrías probar con un ejemplo más cercano a la experiencia del grupo.”

No se trata de evaluar a la persona, sino de mirar la práctica: qué funcionó, qué no tanto y por qué.

  1. Dar una devolución sobre la devolución

Este paso suele omitirse, pero es clave. Recibir feedback también es una habilidad que se aprende, y parte de eso implica poder decir qué comentarios nos resultaron útiles y cuáles no.

Por ejemplo:

“Gracias por los comentarios. Esto que me dijiste sobre x me sirvió porque me dio una idea concreta para cambiar la actividad. En cambio, lo de y me costó usarlo porque no me quedó claro qué podría hacer distinto.”

Este intercambio ayuda a afinar la calidad del feedback, generar confianza, y construir un lenguaje común para hablar de la enseñanza.

  1. Autocrítica (el feedback interno)

Acá es donde sucede algo muy potente. Cuando practicamos recibir y dar feedback, empezamos a internalizar ese diálogo. Gradualmente, podemos autocriticarnos mientras enseñamos o planificamos, sin necesidad de que alguien externo esté presente todo el tiempo.

Ese ciclo de retroalimentación interna es rápido, es continuo, y suele acelerar muchísimo la mejora de la práctica docente.

Crítica constructiva: algunas pautas


Dar y recibir devoluciones no suele ser algo que hayamos desarrollado de forma natural, es una habilidad que se entrena.

Algunas pautas útiles son:

  • Pedí feedback explícitamente. La mayoría de las personas no lo ofrece si no se lo pedimos.
  • Sé específico/a. “La clase estuvo buena” dice poco; “el ejemplo del inicio ayudó a entender el concepto x” es mucho más informativo y tiene el potencial de guiar la práctica concreta.
  • Balanceá lo positivo y lo negativo. No para endulzar las observaciones, sino para entender qué conviene mantener y qué cambiar.
  • Ofrecé un próximo paso posible. El buen feedback no solo describe un problema, sino que también sugiere una dirección posible de acción.
  • Definí y comunicá las expectativas. Es difícil dar o recibir feedback si no sabemos qué se considera una buena clase o una buena actividad.
  • Recordá que dar feedback también es una práctica. Nadie lo hace perfecto desde el principio.

Recibir una devolución puede ser duro (¡y está bien!)

Recibir feedback no siempre es fácil. A veces somos muy exigentes con nosotros mismos; otras veces nos quedamos atrapados en un solo comentario negativo e ignoramos todo lo demás. Tener un/a colega de confianza puede ayudar mucho a analizar los comentarios, “traducirlos”, y ponerlos en perspectiva.

Por ejemplo, suele ser más llevadero escuchar de un compañero o compañera “Parece que la mayoría siente que podrías ir un poco más rápido” que leer diez comentarios distintos que dicen “la clase es muy lenta”, “me aburro”, “se hace pesada”.

El objetivo de la retroalimentación no es juzgar, sino aprender a enseñar mejor. Y eso, como cualquier otro aprendizaje complejo, se hace acompañado.

Discusión

Ejercicio 1

¿Qué cosas hace mal la docente en el siguiente video?

¿Cuál es la peor de todas?

¿Cómo se puede dar crítica constructiva en una situación así?

Ingresá al link Enseñando muy mal

Una Rúbrica Simple


Positivo Negativo
Contenido
Interacción
Presentación

Esta rúbrica de 3x2 es una forma sencilla de dar devoluciones sobre la enseñanza de alguien. Separa lo positivo de lo negativo y el contenido (lo que se dice) de la presentación (cómo se dice) y del nivel de interacción con la audiencia. No siempre está claro en qué categoría deberíamos colocar cada cosa, pero ayuda a organizar y comparar comentarios.

Discusión

Ejercicio 2

Dar feedback sobre el siguiente video en el documento compartido usando la rúbrica 3x2.

Ingresá al link Enseñando mejor

Programación en Vivo


No siempre es necesario, ni conveniente, usar presentaciones en nuestras clases (diapositivas). En la enseñanza de la programación, una alternativa ampliamente estudiada es la programación en vivo (live coding).

La programación en vivo consiste en escribir, ejecutar y depurar código en tiempo real frente a los estudiantes, mientras la persona que enseña explica su razonamiento y toma decisiones de manera explícita. En lugar de mostrar código terminado, se enseña la programación como un proceso: cómo empezar, cómo avanzar de a poco, cómo equivocarse y cómo corregir.

La investigación muestra que este enfoque ayuda especialmente a estudiantes principiantes, ya que hace visible aquello que suele quedar oculto en ejemplos pre-armados, como el pensamiento del programador o programadora, las dudas, los errores y las estrategias para resolverlos.

Cuando además los estudiantes escriben el código en paralelo y resuelven pequeños desafíos durante la clase, la programación en vivo se convierte en una estrategia de aprendizaje activo, en la que no solo se observa, sino que se practica.

Aunque solemos asociar esta estrategoa con enseñanza de la programación, no es exclusiva de este campo. En matemáticas, por ejemplo, resolver ejercicios paso a paso frente a la clase cumple una función similar. En lenguas, escribir y corregir textos colectivamente también expone el proceso, no solo el resultado.

Discusión

Ejercicio

Mencionen ventajas y desventajas de la programación en vivo:

  • Desde el punto de vista de quien enseña
  • Desde el punto de vista de la audiencia

Ventajas y desafíos de la programación en vivo

Desde el punto de vista de quien enseña:

  • Permite modelar prácticas auténticas de programación.

  • Hace visibles errores comunes y estrategias de depuración.

  • Requiere más preparación y atención durante la clase.

Desde el punto de vista de la audiencia:

  • Facilita entender por dónde empezar y cómo avanzar.

  • Reduce la frustración al normalizar el error.

  • Puede resultar desafiante si el ritmo es demasiado rápido.

Buenas prácticas al programar en vivo

Mantén un ritmo lento y controlado

Cuando se utiliza programación en vivo participativa, es necesario enseñar y programar a un ritmo que permita que las y los estudiantes sigan el proceso sin quedarse atrás. Para lograrlo, es importante ir más despacio que cuando programamos por nuestra cuenta. Una forma de mantener un ritmo lento y ayudar a que los y las estudiantes no se pierdan, es decir en voz alta cada comando que escribimos, cada opción de menú o botón que presionamos. Luego, señalár el comando y su salida en la pantalla y repetir el proceso una segunda vez.

Cuando los y las estudiantes están mirando cómo escribimos el código e intentando escribirlo al mismo tiempo, no tienen margen para reflexionar sobre lo que están haciendo. En la segunda vuelta, pueden comprobar si entendieron bien y corregir pequeños errores.

No pidamos a las y los estudiantes que copien y peguen código desde el material de la lección. Esto puede llevar a que se avance demasiado rápido sin una comprensión real de lo que el código hace. Además, escribirlo desde el inicio suele generar la emergencia de errores que queremos que aprendan a interpretar y favorece la comprensión del proceso y su almacenamiento en la memoria de largo plazo.

Usa el mismo entorno que usan tus estudiantes

Cuando quien enseña trabaja en un entorno distinto al de sus estudiantes, se agrega un esfuerzo mental extra que no contribuye al aprendizaje, una carga cognitiva extrínseca. Se pierde energía en entender la herramienta en lugar de el concepto.

Por eso, es importante enseñar en un entorno lo más parecido posible al que usa el grupo. Muchas veces personalizamos nuestras herramientas, les cambiamos la apariencia o usamos configuraciones especiales. En general, quienes están aprendiendo no tienen (ni necesitan tener) esas personalizaciones.

En la misma línea, conviene evitar el uso de atajos de teclado durante la clase. Los atajos suelen ocultar lo que realmente está pasando y pueden generar confusión si nadie los ve o sabe que existen. Si necesitamos usarlos, es importante asegurarnos mencionarlos explícitamente, repetidas veces. Podemos usar también un visualizador de teclas o herramientas de accesibilidad que muestren las teclas precionadas en pantalla.

Algunas personas que enseñan optan por crear un usuario “limpio” en su computadora, o una cuenta separada solo para dar clases (por ejemplo, una cuenta específica de GitHub). Esto ayuda a asegurarse de que la experiencia sea lo más parecida posible a la de sus estudiantes.

Idealmente, tanto quien enseña como quienes aprenden deberían usar las mismas herramientas y configuraciones. Cuando esto no es fácil de lograr, una alternativa práctica es usar soluciones en la nube, que garantizan que todo el grupo trabaje con exactamente el mismo entorno durante la clase.

Que te vean y te escuchen

Mientras las y los estudiantes programan en paralelo, es fundamental que puedan ver y escuchar con claridad lo que estamos haciendo. Si resulta posible, enseñar de pie durante la clase es una buena idea. Cuando estamos sentados, especialmente en aulas presenciales, es fácil quedar “ocultos” para quienes están más atrás. Estar de pie vuelve la clase más dinámica, menos monótona y ayuda a que la atención se desplace de la pantalla hacia quien está explicando, justo en los momentos clave.

Además, enseñar de pie favorece algo importante: mirar a la audiencia. Cuando estamos sentados frente a la computadora, es muy común terminar mirando casi exclusivamente nuestra propia pantalla. Contar con una mesa alta, un escritorio para trabajar de pie o un atril puede ayudar a mantener la computadora a una altura cómoda sin perder el contacto visual.

Más allá de si enseñamos de pie o no, es buena idea intercalar pequeños movimientos durante la clase. Por ejemplo, acercarnos a la pantalla para señalar algo, caminar mientras explicamos una idea, o usar el pizarrón para dibujar un esquema. Estos cambios ayudan a recuperar la atención y a romper la continuidad de estar siempre frente a la computadora.

Por último, aunque tengamos una buena proyección de voz, usar micrófono puede marcar una gran diferencia, sobre todo si el aula está equipada para eso. Reduce el cansancio de la voz y facilita que personas con dificultades auditivas puedan seguir la clase sin problemas.

Haz un buen uso de tu pantalla

En la programación en vivo es aún más importante que en otro tipo de clases que todas las personas puedan ver claramente la pantalla de quien enseña. Debemos usar fuente grande, idealmente texto negro sobre fondo blanco para aumentar el contraste. Si la letra es lo suficientemente grande, van a quedar visibles menos líneas de código en forma simultánea, por lo que es importante tener esto en cuenta al momento de pensar los ejemplos.

También debemos prestar atención a la disposición en el aula. Si la parte inferior de la pantalla queda a la altura de las cabezas o por debajo, quienes se sientan atrás de todo no van a ver bien. En ese caso, ajustemos el tamaño de las ventanas para que lo importante quede más arriba. Asimismo, cuida la iluminación, evita reflejos y baja luz cerca del proyector cuando sea necesario.

Si podés acceder a una segunda pantalla, utiliza la primera para mostrar el código, y la segunda para diagramas, esquemas o imágenes de apoyo.

Evita distracciones innecesarias

Las notificaciones que aparecen en pantalla distraen tanto a quien enseña como como a quienes están aprendiendo, y a veces generan situaciones incómodas. Antes de empezar la clase, apaguemos notificaciones del celular y de la computadora (correo, redes sociales, mensajería).

A diferencia de una presentación con diapositivas, en la programación en vivo compartimos mucho de nuestra computadora. Es importante cerrar las aplicaciones que no vamos a usar, revisar el fondo de pantalla y el protector, y evitar mostrar información irrelevante.

Una buena práctica es no leer el material de la lección desde la misma pantalla que usamos para programar. Podemos usar hojas impresas o un segundo dispositivo (tablet o laptop) para tener las notas a mano sin distraer a la audiencia.

Usar ilustraciones

Las ilustraciones o esquemas que vienen en los materiales de la lección pueden ayudar a los y las estudiantes a organizar ideas y a entender mejor los distintos pasos de una lección. Una estrategia especialmente efectiva es dibujar los esquemas en el pizarrón a medida que avanzamos, en lugar de mostrar diagramas ya terminados.

Construir los esquemas paso a paso, en paralelo con el contenido, permite que la complejidad crezca de forma gradual. Combinar explicaciones verbales con representaciones visuales facilita el aprendizaje (recordemos el concepto de codificación dual).

También podemos invitar a las y los estudiantes a construir sus propios esquemas, ya sea desde cero o completando diagramas incompletos que hayas preparado con antelación. Dibujar ayuda a comprender, vuelve la clase más dinámica y recupera la atención hacia quien está explicando.

No te apartes del material de la lección

Cuando recién empezamos a enseñar con programación en vivo participativa, conviene apoyarse en materiales previamente probados. Usar lecciones ya testeadas reduce la carga cognitiva y el riesgo de problemas inesperados.

Practicar la clase con anticipación es clave, especialmente al principio. Tener notas impresas o accesibles en un segundo dispositivo ayuda a no perder el hilo durante la clase.

Puede ser tentador desviarse del material para mostrar un “truco interesante” o una alternativa disitnta, pero eso aumenta las probabilidades de encontrarse con algo que no estaba previsto. La improvisación funciona mejor cuando ya dominamos bien el contenido.

Para los ejercicios, usar un temporizador ayuda a mantener el ritmo y a respetar los tiempos acordados. Si surgen preguntas interesantes que requieren más análisis, una buena estrategia es anotarlas (por ejemplo, en post-its o en un documento compartido) para retomar más tarde, sin cortar el flujo de la clase.

Aprovechar los errores como oportunidades de aprendizaje

Por más preparación que haya, los errores van a aparecer: errores de tipeo, pasos olvidados, confusiones. Y eso está bien. Ver a quien enseña equivocarse y corregirse modela cómo enfrentar problemas y da permiso para que otras personas también se equivoquen.

Este enfoque, conocido como encuadre positivo del error, es beneficioso para el aprendizaje. En lugar de esconder el error, conviene leer el mensaje, analizarlo en voz alta y explicar cómo nos ayudó a detectar el problema.

Incluso podemo involucrar al grupo preguntando qué creen que pasó y cómo lo solucionarían. Muchas veces, aprender a leer y entender errores es más valioso que escribir código correcto a la primera.

Obtener feedback en tiempo real y dar ayuda inmediata

Durante la clase no siempre es fácil saber quién está siguiendo el ritmo y quién se quedó atrás. Una estrategia simple es usar señales visuales, como notas adhesivas de distintos colores (si la clase es presencial) o emojis (si es virtual).

Por ejemplo, una nota adhesiva 🟩 o emoji 👍 indica ya terminé, mientras que una nota adhesiva 🟥 o 😮 indica necesito ayuda.

Esto es más efectivo que levantar la mano, porque permite seguir trabajando mientras se espera ayuda y hace visible el estado del grupo desde el frente del aula. Es importante verificar que todas las personas puedan distinguir los colores; una alternativa es escribir palabras como OK o Problema en los post-its.

Cuando un problema requiere más tiempo, puede ser una buena oportunidad para hacer una pausa breve mientras alguien (docente o ayudante) lo resuelve, sin frenar a todo el grupo.

Si notamos que a algunas personas les cuesta pedir ayuda, el trabajo en parejas puede ayudar: una persona escribe, la otra observa y sugiere, alternando roles. Muchas veces es más fácil pedir ayuda a un par que al grupo entero.

Contar con ayudantes o co-docentes mejora mucho la experiencia, especialmente en grupos grandes. Una proporción aproximada de una persona ayudante cada diez estudiantes suele funcionar bien. Además, un co-docente puede observar el ritmo de la clase y dar feedback en tiempo real.

En grupos con niveles diversos, las personas con más experiencia pueden desmotivarse. Una buena forma de involucrarlas es invitarlas a ayudar a quienes lo necesitan o a tomar notas en documentos compartidos. Así siguen aprendiendo y aportando al grupo.

Convertir a las y los estudiantes en co-docentes

En la programación en vivo participativa, las y los estudiantes ya están haciendo mucho más que mirar. Podemos involucrarlos aún más dándoles un rol activo en la construcción de la clase.

Por ejemplo, pedirles que propongan la próxima línea de código antes de escribirla permite detectar malentendidos y practicar la aplicación de lo aprendido. Otra estrategia es usar documentos compartidos para tomar notas de forma colaborativa.

Hablar, escribir y explicar con sus propias palabras ayuda a consolidar el aprendizaje. Además, en grupos heterogéneos, invitar a las personas con más experiencia a participar activamente suele aumentar su motivación y enriquecer la dinámica del aula.

Más feedback


Practicamos mucho dar y recibir feedback entre colegas, también mencionamos pedir feedback a nuestros estudiantes. Estas son algunas ideas para hacerlo.

  • Usamos notas adhesivas de colores para identificar cuando terminaron un ejercicio y cuando tienen problemas. Esas notas adhesivas también pueden servir para dejar comentarios anónimos al final de la jornada. Por ejemplo, en el verde escribir algo importante que aprendieron hoy, en el rojo algo que resultó confuso y habría que revisar.

  • Podemos pedir feedback en vivo al final de la clase: que cada persona por turno mencione algo positivo (pulgar para arriba) o negativo (pulgar para abajo) según le toque (one up, one down). La regla es que no pueden repetir comentarios, eso les obligará a pensar más y no caer en los comentarios más amigables y seguros. Lo importante es no comentar sobre el feedback en el momento, agradecerlo y dar tiempo a procesarlo antes de responder o cambiar nada en tu clase.

  • También podemos recurrir al confiable formulario de fin de clase. Puede ser tan sencillo como el que usamos en MetaDocencia, en el que preguntamos a cada participante que nos indique algo para mantener y algo para mejorar. Es una encuesta anónima y cortita. La clave está en dedicar los últimos minutos de la clase a que respondan el formulario, de esa manera habrá más chances de que todo el mundo lo complete.

Es importante actuar sobre las sugerencias en la clase siguiente o explicar por qué no se implementan los cambios mencionados. Queremos evitar que los y las participantes consideren que dar feedback no tiene sentido.

Discusión

Ejercicio

Ahora es turno de ustedes. Elijan un tema que puedan explicar en 2 a 3 minutos. Expliquen el tema a su grupo ¡Tienen que usar cronómetro! Mientras tanto, alguien del grupo toma notas sobre la rúbrica 3x2 (hacer una copia debajo de sus nombres en el documento compartido). Cuando hayan terminado, intercambien roles y luego compartir sus comentarios con todo el grupo. Todas las personas del grupo deben explicar antes de compartir el feedback.

¡IMPORTANTE! El feedback es siempre sobre la práctica y no sobre la persona.

{alt=“Diagrama que representa estrategias para mejorar la enseñanza. En el centro, el nodo”enseñar” se describe como una “actuación”, que debería incorporar: pedir predicciones, usar los errores y usar programación en vivo. Enseñar mejora con “feedback”, el cual a su vez mejora con “práctica”, “rúbrica” y “guía”. La práctica también se potencia con el feedback. La actuación obtiene y mantiene la “atención”.”}

Repasen el feedback que les dieron, lo van a necesitar para el próximo encuentro.

Puntos Clave
  • La mejora de la enseñanza no ocurre en aislamiento: dar y recibir retroalimentación concreta entre pares es clave para desarrollar la práctica docente.

  • La retroalimentación es más efectiva cuando se enfoca en la práctica (no en la persona), es específica y propone próximos pasos posibles.

  • Practicar la crítica constructiva permite internalizar el feedback y desarrollar la autocrítica como herramienta profesional continua.

  • Estrategias como la programación en vivo y el uso de rúbricas simples hacen visible el proceso de enseñar y facilitan devoluciones más ricas y accionables.